Cuando el pelo pide algo distinto
Hay un momento en el que el pelo empieza a hablar.
No con palabras, sino con textura: se siente áspero, pierde brillo, se enreda más de lo normal.
A veces es así desde siempre.
Otras veces cambia después de una tintura, de usar productos que limpian de más, de exigirle un poco más de lo que puede dar.
El pelo seco no está “mal”
No todo pelo tiene que ser igual.
Hay cabellos que necesitan más nutrición, más suavidad, más cuidado. Y eso no es un problema, es una señal.
Cuando el pelo está seco, lo que está diciendo es simple: necesita equilibrio.
Lo que se lleva la limpieza intensa
Tinturas, shampoos fuertes, lavados frecuentes.
Todo eso limpia, sí, pero también se lleva algo más: la protección natural del pelo.
Con el tiempo, eso se nota:
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menos suavidad
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más frizz
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sensación de tirantez
No es falta de cuidado.
Es exceso de agresión.
Volver a lo esencial
A veces no hace falta sumar más cosas, sino elegir mejor.
Ingredientes que acompañen al pelo en lugar de forzarlo.
El aceite de argán aporta nutrición sin peso.
La manteca de karité envuelve, protege y devuelve confort.
No cambian el pelo de un día para el otro.
Lo ayudan a volver a sentirse bien.
Cuando el pelo vuelve a estar cómodo
Un pelo equilibrado no llama la atención.
Se siente suave, se mueve mejor, no pelea.
Eso es volver a la normalidad.
No a una promesa exagerada, sino a un cuidado que respeta.

